viernes, 3 de marzo de 2023

Extrañas coincidencias policiales.

 Aquella noche, tras salir del bar Los Arcos con dos amigos vio que pasaba un coche de la policía, pero apenas si se fijó. Había gente entrando y saliendo, una chica que llegaba con una moto de reparto de comida para llevar y que volvía a salir arrancando la moto, ruidosamente, una familia que no se decidía a entrar...y en apenas unos minutos, muy pocos, volvió a ver el coche de policía que se acercaba, como si ya hubieran dado la vuelta a la manzan. Se fijó y preguntó:

-¿Es la guardia civil?

-No, los municipales, dijo Luis.

Se despidieron y, en muy poco tiempo, el trayecto de caminar a buen paso hasta su casa, unos mil pasos o cinco minutos, volvieron a pasar dos veces por la estrecha calle por la que iba. Le pareció extraño pero no le dió más importancia. Le habían dicho que el presidente regional estaba esa noche en una cena allí, en Cletunia. Pero no le encontraba lógica alguna. En apenas diez minutos había visto pasar el coche con sus luces azules cuatro veces...Pero cuando llegó a su casa la sorpresa ya hizo preocupación. Volvieron a pasar y a parar a escasos cinco metros de d´ñonde él estaba, preparando las llaves de su casa. Abrió, pero mirando varias veces. Nada. Nio se bajaba nadie ni abrían la ventanilla del coche ni las puertas ni vecino alguno reaccionaba. Sacó el móvil e hizo dos o tres fotos. Entró en su casa y, casi automáticamente, volvió a abrir para asomarse. ¿Qué estaba pasando? ¿Le estaban siguiendo? ¿Tendría algo quer ver con la denuncia que iba a presentar al día siguiente? No lo comprendía. Tras atravesar el patio y subir a su vivienda se asomó al balcón, moviendo el visillo sin cautela y volviendo a hacer fotos. Allí seguían, parados, enfrente de su casa.

Fue a descalzarse a la habitación contigua, encendió el bradero y la televisión, apagó la luz de la habitación para encender la del flexo que estaba sobre la mesa camilla y se volvió a asomar. Ya se habían ido. No entendía nada pero no se sentía tranquilo. Pensó en llamar por teléfono a su mujer, o a su hermano o a uno de los amigos con el que acababa de estar tomando algo, pero no quiso preocupar  a nadie.





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