viernes, 10 de marzo de 2023

Resaca emocional...

 Estuvo en un tris de no presentarse, aunque había deseado ese momento. Los últimos días se había llevado uno de los disgustos de su vida, con intervención de la Guardia Civil incluida. Pero intentó hacer de tripas corazón y pensar lo menos posible en los recientes acontecimientos.

Se alegró de haber tomado la decisión de ir. Nada más llegar empezó a ver caras conocidas y apreciadas. A algunas amistades no las veía desde hacía mucho tiempo. Fue agradable ese encuentro. Conversaciones de todo tipo pero, sobre todo, preguntando por los años de "desconexión"...¿qué haces?, ¿dónde vives?, ¿tienes hijos?, ¿te acuerdas de...? Alguna noticia muy dura, como la enfermedad rara de fulanito, bromas con el aspecto, con el estás igual y el no te conocía, o el color blanco del pelo, que no, que es un tinte, bueno, por lo menos te queda algo, ¿qué sabes de...?Siento la muerte de, no me enteré, no pasa nada, no vivir en el mismo sitio es lo que tiene...Lo tenemos que repetir, qué agradable, qué alegría, recuerdos a tu mujer, 

Pero, al día siguiente llega esa sensación un tanto confusa -abrumadora, a veces,ç- de recuerdos mezclados del día antes y de hace decenas de años, de sentimientos de todo tipo, de unir cabos, de contestar preguntas, de plantear hipótesis, de buscar explicaciones, de poner palabras concretas a esas vivencias...Cuadraturas de círculos inciertos, móviles y evanescentes casi sobre la marcha. ¿qué sabe nadie?¿quién soy yo para juzgar? La procesión va por dentro...¡Qué curioso!¡Quién lo iba a decir!Eso que dijo, como quién no quiere la cosa ¿significará lo que yo creo? Y los olvidos, los despistes, los territorios en blanco, el desconocimiento de caras, nombres, apellidos, relaciones, dificultades...el sentirse observado y observante, preguntado y preguntante, auscultado y auscultante...¿Qué habría pasado si...?¿Y Fulanito?¿Y Menganita? 

Y esa especie de marea, de tormenta de ideas, se sigue extendiendo, sin contar prácticamente nada porque a nadie le interesa, por ejemplo. Recuerdos que caen como lluvia torrencial, como jarreando, imágenes de treinta, cuarenta, cincuenta años...Voces, palabras, caricias, hasta un beso en la mejilla a aquella chica que terminó por dejarte en la más profunda soledad interior durante más de un año y ahora estaba sentada muy cerca, mirándote, enseñando fotos de sus hijos, viendo las tuyas, las valoraciones sobre este o aquel, lo bueno y lo malo, y lo que sabes pero nadie sabe que sabes, y tus extrañas cartografías sentimentales, con esas curvas de nivel y esa toponimia vivencial...Truena, estalla cercano un rayo, te estremeces incluso con peligros y peripecias propias y ajenas, vas como rumiando, digiriendo, colocando cada palabra en su sitio, en ese mapa multidimensional que no es más estable que la vida misma, que el agua que baja con fuerza, a veces, con sus arrastres.

Y, día a día va amainando. Ese mareo espiritual se va perdiendo en el día a día.


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