Aquel día ya todo fue diferente, fue como el principio del fin. De entrada no había pasado nada especialmente significativo pero, se preguntaba, ¿sería la gota que había colmado el vaso? ¿se estaría olvidando de algo?¿se le escapaba o no había percibido quizás alguna situación grave o importante? No lo podía entender. Toda la tarde lo estuvo pensando y hasta cogió un papel para anotar los detalles percibidos tan machaconamente. Había sido como un verdadero bombardeo de palabras al borde del desprecio, de la nula consideración, de la negación y la puesta en duda...Y todo, dónde hasta hacía poco sólo había comprensión y empatía.
Había sido un cambio claro, como de la noche al día. Y sus notas, sus garabateos, en realidad, cobraban fuerza y se estaban transformando ya a al anochecer, en un retrato muy exacto de una desconexión, o algo parecido a un ataque.
Pensó que era mejor dormirlo. Quizás el sueño reparador le daría las respuestas que no encontraba.
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